Ya llevo aproximadamente una semana en Shanghai y debo reconocer que al principio no noté tanto el golpe de cambio cultural. Al aterrizar me encontré con atascos terribles, gente corriendo y algún taxista que me intentó timar.

No vi tanta diferencia con Madrid.

Taxi China

Te prometo que te saldrá mejor si no enciendo el taxímetro

Al final Shanghai no deja de ser una ciudad que se ha desarrollado de forma brutal en los últimos 30 años (por lo tanto, relativamente moderna en su concepción) y donde viven muchos extranjeros por lo que está bastante más adaptada a la vida que podemos llevar en Europa de lo que pueden estar otras ciudades chinas. Moviéndote por el centro acabas viendo Starbucks, Carrefour, Tesco… la globalización trae facilidad a los que viajan, que encuentran un valor seguro al que agarrarse ante lo desconocido, pero también quita cierto encanto y personalidad a las ciudades…

Como cualquier español que se precie, al llegar a mi nueva oficina, he demostrado mi nula capacidad de adaptación y he empezado a pensar en posibles acciones españolizadoras. De fondo mi jefe ameniza la oficina algunas mañanas con música de, por ejemplo, Siniestro Total o Extremoduro y yo ya he planeado instaurar el pincho de tortilla mañanero (aunque como comen a las 12 de la mañana, casi voy a tener que forzarles a tomarlo cuando entren por la puerta). Una de cal y otra de arena. Otro punto de aterrizaje fundamental fue cuando el primer día vi sólo café soluble en la mesilla de la oficina. En ese mismo momento y adelantando a todas las prioridades laborales (eran las 8 de la mañana y prácticamente acababa de entrar por la puerta), pedimos online todo lo necesario para poder hacer un café en condiciones. A las 12 de la mañana de ese mismo día nos llegó el paquete con los azucarillos y cucharillas, y al día siguiente cafetera y café.

Por si me quedaba alguna duda de que este era el país del comercio electrónico.

Y es que esta es una de las razones por las que he acabado trabajando con China, y es que en mi sector, son una referencia. Cuando en Europa todavía caminamos con cautela en la transición del comercio tradicional al comercio electrónico, China ya va diez pasos por delante. Si eres de los que te sientes todo un aventajado porque hace años que pujabas en eBay por ropa importada, porque has comprado en alguna versión internacional de Amazon artículos más baratos o porque reservas el taxi con la App de tu móvil aquí te darás con la dura realidad de estar por debajo de la norma en cuanto a adopción y uso de nuevas tecnologías.

Una de las razones que puede explicar este boom es la falta de infraestructura de la venta minorista. Quizás la dificultad de generar negocios físicos bien comunicados en un país de estas dimensiones pone al alcance de cualquier comprador con acceso a internet la posibilidad de encargar cualquier producto desde cualquier punto del país. El comercio electrónico en China está permitiendo llegar a lugares sin infraestructura de comercio tradicional.

Al tener tan desarrollado este tipo de comercio, las diferencias para alguien como yo resultan muy evidentes. Si repaso mi compra de café, se me ocurren varias:

Tiempo de envío – En menos de 4 horas lo tenía en la oficina. Sin haber elegido ningún tipo de envío especial. Que en China me lleguen los pedidos antes que en España… me da una idea del desarrollo de la distribución y el comercio electrónico en este país. Uno de los gigantes de comercio electrónico en China, Alibaba firmó un acuerdo con China Post, para entregar las compras online en cualquier lugar de China en un plazo de 24 horas. Brutal.

Gastos de envío – En este caso no hubo gastos de envío y en las compras posteriores sólo en una ocasión (y menos de un euro). Los costes logísticos son muy bajos y generalmente van incluidos ya en el precio final. Para comparar, como media el coste de transporte en China es de 1 dolar por 1 kilogramo de mercancía cuando en Estados Unidos, por ejemplo, el coste medio es de 6 dolares por kilogramo. En España si unes los dos factores y pides que te envíen algo en el mismo día el coste puede situarte en un nivel de gasto similar a los 100 primeros de la lista Forbes.

Tengo mis sospechas de que en estos dos puntos tienen algo que ver estos tipos con los que me cruzo cada día cuando voy a trabajar.

Mensajería China

Ya verás como tengo que entregar primero uno de los del medio

Con estos tiempos de entrega uno si se plantea compras urgentes vía digital que en otro caso sueles descartar. Imagina estar en casa y necesitar algún ingrediente para la cena de hoy, se puede dar la situación de que sea igual de barato (o incluso a veces más) y similar en tiempo (o que, al menos no haya mucha diferencia) comprarlo online o acercarte a una tienda. Efectivamente, un desarrollo generador de vagos

Método de pago – El proceso de bancarización ha sido muy lento (quizás hayan escuchado el cuento chino de Bankia) y las tarjetas de crédito son muy escasas. Así que el método de pago más habitual a nivel online son plataformas como Alipay (un equivalente chino a Paypal)

Móvil – Todas las plataformas de compra están perfectamente adaptadas a dispositivos móviles. Aquí hay que aclarar que China es fundamentalmente móvil. En la actualidad hay más de 700 millones de usuarios de teléfonos inteligentes en China, es decir, la mayoría de los consumidores chinos llevan un centro comercial en su bolsillo. Se da el caso de que en zonas rurales, para muchas personas el único acceso a internet puede ser el teléfono.

No parece que sea una moda pasajera y más bien da la sensación de que la tendencia actual que hay en China es que todo comercio sea electrónico y este acabe convirtiéndose en el único comercio. Puestos a elegir un sitio para seguir aprendiendo, este parece uno adecuado. Seguiremos informando, intentando que sea con mayor frecuencia.

PD: Los chinos ya tararean “Bailaré sobre su tumba” y “Deltoya”

victorbarrio